ANIMALES ABANDONADOS (Antonio, adoptante de Pongo)

Mayo 2013

Este verano tuve dos cacharritos en casa hasta que se escaparon o me los robaron. Es curioso, me los encontré abandonados en una caja llenos de garrapatas y pulgas y tal vez algún cazador se los apropió para luego abandonarlos de nuevo. Estuve tan sólo cuatro meses con ellos, pero cuando me desaparecieron estuve tres días sin dormir del mal rato y la preocupación por encontrarlos. Y lo más seguro es que un alma caritativa con escopeta, jaulas y una nave sin ventanas donde encerrar a su manada de perros -hasta que los deje por ahí al serle inservibles- me los hubiese robado. Supongo que no lo serán todos –supongo-, pero los cazadores son uno de los grandes problemas en el abandono de perros. Aunque no es el único. La educación de la sociedad respecto a nuestros animales de compañía deja mucho que desear. No sabía de nada de esto hasta que empecé a buscar a mis perros y me pasé por la perrera varias veces y por la protectora de mi pueblo, Apama, y supe algunas cosas sobre la relación del Homo Sapiens Consumitis Actualis y el Canis Lupus Familiaris -fíjate en la nomenclatura en latín-. Lo principal es que como las marcas, la sociedad alienada y obediente de hoy día compra perros de raza ante todo. Lo importante no es el ser vivo en sí, sino el tipo de ser vivo y su cotización como uno de las “marcas” más chic. Y lo siento por soltar la mala leche. Pero creo que uno de los mayores problemas reside en nuestro comportamiento. Los cazadores utilizan a los perros como si fuesen los dañinos cartuchos de su alforja. La sociedad, en general, compra perros de pedigrí por estética. Y todos se olvidan de que estamos tratando de seres vivos. De animales domesticados por el hombre.

Los animales se domesticaron para obtener beneficios de ellos, es innegable. Pero parte de ellos se domesticaron para beneficiarnos anímicamente como parte de nuestra familia. Son nuestros compañeros. Y no son juguetes. Y de esta manera comprar un perro por estética es cosificar al perro. Es volverlo juguete. Y esto deriva en un problema, pues no es una cosa, sino un ser vivo con todos los problemas que ello conlleva. Y como ser vivo que es, tener un perro es una responsabilidad. La mayor de las responsabilidades. Como cualquier vida. Los perros deben tener unos cuidados: vacunas, juego, cariño. Hay que educarlos sin olvidar nunca su naturaleza: que son animales, que son perros. Además, y dependiendo de los casos, y muy importante, hay que esterelizarlos si no podemos hacernos cargo de los cachorros. Y, es cierto, dan trabajo. Pero ellos te darán cariño y compañía. Y una lealtad que más quisieran tenerla los hombres. Creo que tener un perro de protectora es una manera de resaltar lo bueno en nosotros mismos. Es darnos una segunda oportunidad a nosotros mismos: personas en un mundo alienado y sin escrúpulos.

Hoy día, las perreras están llenas de perros vagabundos y abandonados. Sobre todo mestizos –que son los mejores ya que genéticamente son más evolucionados que los perros de raza, lo que los hace más inteligentes-, que son unos perros denigrados, en España sobre todo, injustamente. La mayoría son sacrificados. Unos pocos son salvados por unas colapsadas y carentes de medios, protectoras de animales. El día que me pasé por Apama me sorprendió el trabajo que conlleva llevar una protectora. Es todo un sacrificio. Son personas dedicadas en cuerpo y alma a los animales. Son personas que suplen la falta de medios con buena voluntad y cariño. Y eso se nota. Nada más entrar si me abalanzaron decenas de perros ladrando juguetones y buscando mis caricias. Me comentaba mi primo –colaborador ocasional- que al también le sorprendió el primer día. Con lo mal que los habían tratado. Perros mestizos y pobres. Perros abandonados y vete a saber qué más. Y, esos perros a los que no les había sonreído la vida, sonríen y tan sólo buscan un amo al que querer. Son perros, y allá en la protectora se atacan unos a otros de vez en cuando. Pero en cuanto a nosotros, sólo buscan que los acariciemos y que los queramos. Nos dan una segunda oportunidad. Y eso da mucho que pensar sobre nosotros mismos. Así que si te gustan los animales y quieres un perro fiel Adopta. Se responsable. Trátalo bien. Llegado el caso, esterilízalo para que no vengan a la vida perros que nadie querrá y que terminarán en las calles, sentenciados en la perrera, o esperándote en una protectora. Pero si eres responsable y por ahora no puedes adoptar, al menos ayuda. Apama ahora está con una campaña de captación de ayudas y sólo tienes que votar en este enlace –clicar en el corazón-: https://wunsch.berliner-sparkasse.de/wunsch/629#.TsORtLhPlxc.facebook.

Hazlo y un grano de arena se acumulará en la blanca arena de un mundo mejor.

Paz Interna

Si logras comenzar tu día sin cafeína
Si puedes estar feliz, ignorando tus males y dolencias
Si puedes resistir la tentación de quejarte y aburrir al prójimo con tus problemas
Si puedes comer la misma comida todos los días sintiéndote no solo satisfecho sino también agradecido
Si entiendes cuando tus seres queridos están tan ocupados que no tienen tiempo para ti
Si aceptas las criticas y culpas y no sientes resentimiento ni rencor
Si logras conquistar la tensión y el stress sin ayuda medica
Si puedes relajarte sin los efectos del alcohol
Si logras dormir tranquilamente sin la ayuda de drogas ni somníferos

...entonces…probablemente eres ...

El perro de la familia!

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VIDA CON PERROS, UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD